Skip to content

20 AÑOS DEL MUSEO DE LA CIUDAD

Compartir Tweet about this on TwitterShare on Facebook

Tengo el privilegio de ser uno los artistas seleccionados para formar parte de la exposición “CONSTITUYENTES”, la cual recopila lo más relevante del arte contemporáneo en Querétaro. Tuve la fortuna de exponer dos fotografías, que ya son imágenes icónicas en mi obra, que he creado en colaboración de mi amigo del alma Herani Enríquez “HacHe”.  Ya han pasado 20 años desde la apertura del Museo de la Ciudad de Querétaro. El museo ha sido siempre mi casa, y es por ello que he escrito un texto apropósito de la importancia de este espacio:

Lechedevirgen Trimegisto y Herani Enríquez “HacHe” en el 20 aniversario del Museo de la Ciudad, Febrero 2017.

Sobre los 20 años del Museo de la Ciudad por Lechedevirgen Trimegisto

La primera vez en mi vida que vi un performance fue en el museo de la ciudad.

Tenía dieciséis años y me encontraba en el foro escénico del museo rodeado por una multitud que miraba a una mujer desnuda cubierta por pulpos. Se trataba de Rocío Boliver, “La Congelada de Uva”. De pronto la multitud se movió hacia atrás, yo no. Uno de los pulpos fue arrojado por la artista y cayó justo al lado mío, muy cerca de mí. Ese instante marcó un momento iniciático para mí, sería tan sólo unos años después cuándo presentaría mi primer performance, también en el Museo de la Ciudad.

Contar la historia de un espacio como el Museo de la Ciudad no es sencillo. En el 2009 solía acudir al museo interesado en las exposiciones y muestras plásticas. En aquel momento me encontraba experimentando en el plano de lo pictórico, quería ser pintor, como todo preparatoriano que sueña con ser artista. Algo salió mal (para fortuna mía) y terminé haciendo performance, un arte vivo. Eso que “salió mal” quedó registrado dentro de los muros de este museo, quien ha sido testigo mudo de mi proceso a lo largo de más de ocho años.

En los escenarios, pasillos, patios y salas del Museo de la Ciudad, he recorrido los momentos más intensos, emocionantes, angustiantes, dolorosos, cómicos, profundos y felices; todo el abanico de emociones que produce realizar o presenciar arte de performance. Si alguien me pidiera ubicar en un mapa el sitio en el que se encuentra la cuna del performance en Querétaro, tendría que señalar al Museo de la Ciudad. Existe una genealogía aún no contada sobre el verdadero arte de vanguardia, el darkside del arte contemporáneo y de la escena under en Querétaro que definitivamente tiene como protagonista al Museo de la Ciudad. Del “Esplendor de Cadáveres” a los “130 Cuerpos” de Teresa Margolles hay mucho que contar, ha pasado mucha agua bajo el puente. Ya llegará el momento de contar dicha historia. 

Pienso al Museo de la Ciudad como la gran casa de todos los que no teníamos hogar. Vagabundos y nómadas que corrimos con la suerte de encontrar en el museo un espacio que se preocupa por la libertad de expresión y el desarrollo de sus artistas, incondicional y siempre dispuesto a ayudarnos a poder materializar lo más revolucionario. Sostengo que, sin el Museo de la Ciudad, el arte contemporáneo en Querétaro estaría muerto. Simplemente no existiría. Hay otros lugares, pero ninguno como este, ninguno tan desafiante, comprometido o proliferante. El arte que vale la pena ver, está en el Museo de la Ciudad de Querétaro.

Mi experiencia personal con el Museo de la Ciudad incluye más de 40 performances, talleres, exposiciones y otras actividades. Sobrecupos de más de 300 personas y también eventos sin asistencia, subidas y bajadas. Con el paso del tiempo, el museo se ha convertido en un punto de encuentro para el arte acción de presencia internacional, con su ayuda hemos logrado presentar el trabajo de exponentes como Diana “Pornoterrorista”, Idoia Millán, Sayak Valencia, Guillermo Gómez-Peña y La Pocha Nostra, Nadia Granados “La Fulminante”, Violeta Luna, Erika Bülle, Yolanda Benalba, y más recientemente Manuel Vason. En definitiva, el Museo de la Ciudad de Querétaro es de los poquísimos lugares (sino es que el único) que ha apostado ampliamente por el arte de performance en el estado.

Todo esto se debe al maravilloso equipo del Museo de la Ciudad y por supuesto, a su director, Gabriel Hörner con quien siempre estaré profundamente agradecido por confiar en mí, por preocuparse por mi obra y apoyarme en todo momento, como sé que lo hace con muchos a quienes le debemos tanto a este ex-convento, donde entre monjas emparedadas y órdenes masónicas florece el arte que, realmente, no es otra cosa más que magia.

Lechedevirgen Trimegisto

Febrero, 2017. 

“Consoladores Contemporáneos” de Luis Bartres y Daniel Cruz


“Lechedevirgen Trimegisto, Felipe Osornio comienza a presentar sus obras en espacios alternativos, bares, lugares de ocio en la ciudad de Querétaro. Siente que sin el apoyo y el cobijo ofrecidos por el museo nunca habría podido desarrollar su obra plenamente. Ha presentado alrededor de 60 performances en las salas del museo (…) Nos cuenta que él solía venir con 17 años a ver las exposiciones, fecha en la que toma su primer taller de pintura, que le permite exponer por primera vez en sus salas en una exhibición colectiva dirigida por el pintor Rafael Rodríguez. A partir de entonces, comienza a colaborar cada vez más con la institución, siendo el espacio testigo de su paso del arte plástico al arte que desarrolla en la actualidad: el performance.”  
Constituyentes, Arte Contemporáneo en Querétaro, Mario Pinedo, Diario de Querétaro Más Información  

Compartir Tweet about this on TwitterShare on Facebook

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: FORBIDEN